Nutrición
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Investigadores de la Universidad de Colorado y del Centro de Ciencias de la Salud de Denver han descubierto que la ingesta de ácidos grasos Omega 3 en niños con altas probabilidades de padecer Diabetes Mellitus tipo I parece disminuir el riesgo de autoinmunidad de los islotes pancreáticos (Islotes pancreáticos de Langerhans, productores de insulina).
El estudio se llevó a cabo de 1994 a 2006 e incluyó 1770 niños en riesgo de padecer DM tipo I, con una edad media de 6,2 años. La dieta se midió mediante cuestionarios de frecuencia alimentaria y se concluyó con que la ingesta total de ácidos Omega 3 era inversamente proporcional al riesgo de autoinmunidad de los islotes del pancreas.
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La gran polémica entorno a los beneficios y perjuicios de los edulcorantes empieza a esclarecerse.
Una revisión que ha evaluado más de 500 investigaciones de toxicologÃa, epidemiologÃa y clÃnica sobre el aspartamo concluye que este edulcorante es seguro y apto para personas de todas las edades y condiciones de salud, como diabetes o Parkinson. No favorece la aparición de cáncer ni existe evidencia de que promueva alteraciones de la memoria, del aprendizaje ni de las funciones reproductivas, o de que tenga relación con cualquier otra problemática de salud.
De hecho, el empleo de edulcorantes como sustitutivos de azúcares simples es un aliado en el seguimiento de dietas hipocalóricas o para diabéticos.
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El exceso de horas al dÃa de televisión se relaciona en los niños con pobres hábitos alimenticios, según han concluido investigadores de Harvard en la “47 Conferencia Anual sobre la EpidemiologÃa y Prevención de la Enfermedad Cardiovascular de la Asociación Americana del Corazon”.
Ambas actitudes, el sedentarismo y la mala alimentación, se correlacionan con un incremento del peso y del �ndice de Masa Corporal (IMC) que puede resultar en consecuencias nefastas y cada vez mas tempranas.
Se entiende por sobrepeso un IMC superior a 25 y por obesidad un IMC mayor de 30. La obesidad en edades tempranas debemos considerarla un problema a la orden del dÃa; la prevalencia en España en la población infantil y juvenil (2-24 años) es de un 13,9% en cuanto a obesidad y un 26,3% en cuanto a sobrepeso, cifras para nada despreciables que nos colocan a nivel europeo en uno de los puestos más elevados, sólo detrás de Italia, Grecia y Malta. Más del 95% de los casos de obesidad tienen una causa nutricional o exógena, mientras que el resto son debidos a sÃndromes dismórficos, alteraciones endocrinas o del sistema nervioso central.
Las consecuencias y complicaciones que tienen lugar son de muy diversa Ãndole:
1- En los jóvenes tiene lugar el llamado “cÃrculo vicioso de la obesidad adolescente”, donde los problemas psicológicos y la pobre imagen de si mismos derivados del rechazo y aislamiento social y de la humillación por parte de compañeros y adultos les llevan a actitudes pasivas, con nula actividad fÃsica y gasto enérgetico mÃnimo, y recurriendo a los alimentos como salida más fácil y satisfactoria.
2- Por otro lado, las complicaciones para la salud a corto y largo plazo son dramáticas: deformidades ortopédicas, sÃndrome de hipoventilación y apnea del sueño, enfermedad biliar, HTA, enfermedad cardiovascular precoz, DM tipo II… Ésta última, considerada una enfermedad tÃpica del adulto, comienza a aparecer en personas cada vez más jovenes y ¡¡hasta en niños!!, lo cual nos alerta de lo grave de la situación.
Por lo tanto, y siendo conscientes de la gravedad de la situación, en nuestras manos está el dar a los más pequeños una serie de pautas y costumbres que determinarán en gran medida su vida en el futuro; Asà pues, se recomienda una alimentación sana y equilibrada, con alto consumo de fruta y verduras, basada en la pirámide de la dieta mediterránea, sin exceso calórico y con escaso contenido de bebidas azucaradas y bollerÃa industrial. En cuanto a la actividad fÃsica, es importante que los niños la realicen de forma habitual, al menos una hora al dÃa, de intensidad moderada.
Esta serie de pautas determinarán que cuando lleguen a la vida adulta sean capaces de llevar una dieta sana y se desarrollen como personas activas.
“¡He pedido 5 Kilos en una semana!�
Llamativas frases como ésta son el comienzo de numerosas embaucadoras publicidades; dietas o planes de adelgazamiento que prometen un futuro esperanzador para todas aquellas personas que dÃa tras dÃa buscan una solución para “esos kilos de másâ€? ¿pero qué es lo que realmente prometen este tipo de dietas? ¿Son eficaces? ¿Cuales son los principios bioquÃmicos y fisiológicos que las fundamentan? Estas cuestiones y algunas otras deberÃan planteárselas todos aquellos que tomen la iniciativa de perder peso.
Se ha de tener un concepto claro desde el principio: no existen las dietas milagrosas. Adelgazar es una ardua tarea que como todo objetivo en la vida conlleva un esfuerzo y cierto grado de sacrificio personal. Pero ello tampoco implica tener que supeditar la vida a una dieta que impida disfrutar del placer de la comida, que restrinja las relaciones sociales o que desencadene un estado constante de infelicidad, ansiedad e insatisfacción.
La clave está en aprender a “comer con la cabeza�; saber lo que el organismo requiere para mantener unas condiciones óptimas de salud, y a la vez evitar que lo que no necesita se acumule en forma de grasa.
Existe un único principio básico válido a tener en cuenta a la hora de ganar o perder peso: el Balance Energético. Es decir, la diferencia entre la energÃa (CalorÃas) que ingerimos con los alimentos y la que gastamos con nuestro metabolismo basal y la actividad fÃsica que realizamos, será lo que determine ese aumento o pérdida de peso. De tal forma que si el Balance Energético es positivo (ingerimos más de lo que gastamos) se acumulará en forma de grasa, y si por el contrario el Balance Energético es negativo (gastamos más de lo que ingerimos) supondrá una pérdida de peso por quema de grasa.
En definitiva, todo lo que no sea eliminar la grasa corporal, no es adelgazar.
La primera pregunta que vendrÃa a la mente a continuación serÃa ¿Entonces, por qué existen dietas que aseguran perder peso comiendo todo lo que se quiera? ¿Se pierde peso realmente y en poco tiempo?
La respuesta es si, se pierde peso, pero ¿En base a qué?
Este tipo de “dietas milagro� son totalmente desequilibradas; es decir, privan al organismo de los principios necesarios para su correcto funcionamiento, en detrimento de la salud.
La pérdida de peso que tiene lugar se debe en un 80% a la eliminación de enormes cantidades de agua, no de grasa; por lo cual en poco tiempo el cuerpo tiende a recuperar su equilibrio hÃdrico, volviendo los kilos perdidos tan rápido como se fueron.
Se producen residuos metabólicos en exceso que actúan como tóxicos para órganos tan importantes y fundamentales como el hÃgado y el riñón.
Vamos a encontrar también acidosis metabólica, excitación nerviosa, desajustes hormonales… que entre otras cosas van a dar lugar a alteraciones del sueño, estados de depresión y ansiedad, hambres especÃficas por lo dulce, y al temido efecto rebote.
En conclusión, podemos ver que el propósito de adelgazar no es un tema para tomárselo a la ligera. El primer paso es tomar la decisión, y el segundo es acudir a profesionales especializados como endocrinos y nutricionistas, personas cualificadas y capacitadas para ayudar a alcanzar el objetivo de forma óptima para la salud.
Quiero insistir en este último punto, puesto que precisamente lo que me ha impulsado a redactar este comentario ha sido el observar anuncios publicitarios o publirreportajes a página completa de “dietas milagro� que no solo juegan con el dinero y los sentimientos de las personas, si no también con su salud, y que son publicados con frecuencia en diarios y otros medios de comunicación…