Obesidad y Sobrepeso
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La gran polémica entorno a los beneficios y perjuicios de los edulcorantes empieza a esclarecerse.
Una revisión que ha evaluado más de 500 investigaciones de toxicologÃa, epidemiologÃa y clÃnica sobre el aspartamo concluye que este edulcorante es seguro y apto para personas de todas las edades y condiciones de salud, como diabetes o Parkinson. No favorece la aparición de cáncer ni existe evidencia de que promueva alteraciones de la memoria, del aprendizaje ni de las funciones reproductivas, o de que tenga relación con cualquier otra problemática de salud.
De hecho, el empleo de edulcorantes como sustitutivos de azúcares simples es un aliado en el seguimiento de dietas hipocalóricas o para diabéticos.
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Un estudio del Centro Médico Southwestern de Dallas ha descubierto que el sobrepeso en la infancia y preadolescencia podrÃa ser un indicador de riesgo de padecer deficiencia de hierro, lo cual puede dar lugar a efectos perjudiciales a largo plazo.
La falta de hierro, causa común de anemia, puede alterar el funcionamiento de la médula osea y de los músculos. Algunos estudios también lo han relacionado con problemas de conducta, alteraciones del aprendizaje, bajo rendimiento escolar y retraso del desarrollo mental y motor.
Toda esta problemática generada por el sobrepeso y derivada de unos hábitos poco saludables, en cuanto a mala alimentación y escasa actividad fÃsica, hace pensar en la necesidad de programas de prevención en este grupo de la población.
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Durante la etapa de crecimiento de los niños es importante llevar un control sobre su estatura y peso a lo largo del tiempo, puesto que es un buen indicador de su crecimiento y desarrollo.
El ??ndice de Masa Corporal (IMC), que equivale al peso en kilogramos dividido entre la altura en metros al cuadrado, es la mejor medida para detectar el sobrepeso en niños y adolescentes, o el riesgo de padecerlo. Se ha observado un aumento en la proporción de niños y adolescentes que sufren sobrepeso, axial como un aumento del grado del mismo. La prevalencia aumenta con la edad y es diferente entre los distintos paÃses, razas y etnias.
El sobrepeso se relaciona con un aumento de la prevalencia de futuras enfermedades metabólicas y factores de riesgo para la salud, como la resistencia a la insulina, hipertriglicerinemias, aumento de la tensión arterial, etc… Y el sobrepeso excesivo se relaciona con esteatohepatitis, apnea del sueño, etc. Estas condiciones son generalmente asintomáticas, pero aumentan el riesgo de padecer diabetes y enfermedades cardiovasculares en el futuro. Además, estos niños presentan el doble de probabilidades de desarrollar una obesidad de la edad adulta.
Seguramente la morbilidad más significativa a esta edad sea la relacionada con los aspectos psicosociales. Aunque en los últimos tiempos, aumenta la preocupación debido a la aparición de problemas más serios, patologÃas propias de la edad adulta, como la Diabetes Mellitas tipo II, en estos niños con sobrepeso.
Hay poca evidencia sobre la efectividad de los tratamientos individuales o apoyados en la familia. Los centros para el control y prevención de enfermedades (CDC’s), han identificado algunas medidas poblacionales que han demostrado un aumento de la actividad fÃsica, lo cual podrÃa a disminuir el sobrepeso infantil.
Tras examinar la evidencia acerca de los riesgos y beneficios de realizar un cribado del sobrepeso en niños y adolescentes y llevar a cabo un tratamiento precoz, para disminuir la morbimortalidad en la edad adulta, la USPSTF no encontró evidencia de que dicho cribado tuviera repercusiones en las medidas comportamentales a tomar o en una mejora de la salud.
Una serie de estudios longitudinales que han investigado acerca de los riesgos asociados a la obesidad infantil, han sido útiles para mostrar los resultados que tiene en salud la persistencia de la obesidad en la vida adulta. Otro estudio longitudinal que controlaba el IMC en el adulto, eliminó la asociación del IMC en la infanta con el riesgo cardiovascular en el adulto.
Existe una evidencia insuficiente acerca de la efectividad de las intervenciones que pueden llevarse a cabo en atención primaria. Investigaciones llevadas a cabo con grupos o individuos a los que se les aconsejó acerca del comportamiento a seguir, mostraron una pequeña disminución del porcentaje de sobrepeso.
Un ensayo clÃnico aleatorio controlado, comparó los efectos de dos dietas, una basada en la reducción de los hidratos de carbono y otra en la reducción de grasas en adolescentes, mostrando una disminución del IMC en la primera y un aumento en la segunda. Otro en sayo clÃnico controlado comparó tres intervenciones relacionadas con los estilos de vida, no encontrándose diferencias entre los diferentes grupos e la reducción de grasa corporal. Otro estudio aleatorio controlado, comparó la intervención en un grupo al que se le ofreció un consejo personalizado y un seguimiento diario con llamadas telefónicas, frente a otro grupo con un consejo general no personalizado en atención primaria; los resultados en el primer grupo no mostraron un aumento de la actividad fÃsica, ni una disminución del sedentarismo, ni de la ingesta calórica.
Un estudio aleatorio controlado, comparó la pérdida de masa corporal en adolescentes en un grupo que fue tratado con sibutramina y un grupo control tratado con placebo. Ambos grupos estaban en un programa de intervención comportamental. Tras los primeros meses de seguimiento, el primer grupo mostró una gran disminución significativa del IMC, frente al grupo control; sin embargo, tras un año y medio, el primer grupo mantuvo su peso, mientras que el grupo control sufrió una disminución del mismo, de manera que al final ambos grupos habÃa experimentado una pérdida similar (con el perjuicio de los efectos secundarios de la sibutramina para los individuos del grupo intervención: aumento de la presión arterial y de la frecuencia cardiaca, lo cual obligó a algunos a abandonar el estudio o a disminuir la dosis)
No hay evidencia suficiente acerca de los perjuicios del cribado. Entre los daños potenciales, podrÃan estar la adjudicación de un estereotipo, la inducción a llevar a cabo una dieta sin control, una pérdida de autoestima, hábitos poco saludables, desórdenes alimenticios, etc. Aun asÃ, la evidencia sobre los efectos perjudiciales de la intervención es insuficiente (en cuatro de los recientes ensayos sólo se informaron efectos adversos en uno de ellos).
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La cirugÃa contra la obesidad mórbida, como el bypass gástrico, pueden provocar problemas derivados de deficiencias vitamÃnicas como: pérdidas de memoria y confusión, incoordinación de movimientos, según un estudio publicado por el diario cientÃfico de la Academia Americana de NeurologÃa “Neurology”.
Este sÃndrome se conoce como “encefalopatÃa de Wernicke” y afecta al cerebro y al sistema nervioso periférico, y es causado por un déficit de vitamina B1 (Beri-Beri).
Se ha visto que tiene lugar con mayor frecuencia en personas intervenidas de obesidad, y que los sÃntomas parecen mejorar aportanto suplementos de viatmina B1. Sin embargo aún se necesitan más estudios que lo corroboren y protocolizar el tratamiento y los cuidados de estos enfermos.
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Un grupo de investigadores de la Universidad de “New Hampshire” están estudiando si el uso frecuente de sustancias quÃmicas retardantes de la combustión que se emplean cada vez más en muebles, alfombras, ordenadores etc podráin relacionarse con un aumento de la obesidad en EEUU.
Estos productos quÃmicos conocidos como “PBDEs” y que pueden reducir hasta un 45% el riesgo de morir por un incendio, podrÃan a la vez tener repercusiones importantes para la salud.
Los primeros estudios han visto como afecta al tejido adiposo disminuyendo su sensibilidad a la insulina, lo que podrÃa llevar a desarrollar una diabetes tipo II. También en experimentos con ratas tratadas con PBDEs se vio un aumento de peso frente a aquellas del grupo control que no fueron tratadas.
De todas formas aún quedan muchas dudas por aclarar y mucho por investigar. Es pronto para sacar conclusiones definitivas al respecto.
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¿Por qué algunas personas comen mucho y no engordan ni padecen diabetes tipo II mientras que otras s�
Un trabajo realizado por investigadores del centro Joslin de Diabetes, en Boston, ayuda a explicar las causas. Empleando dos cepas de ratones, una con tendencia a engordar y otra al contrario, se han identificado los mecanismo celulares y genéticos que pueden intervenir en evitar el aumento de peso con una dieta hipercalórica y el desarrollo de un sÃndrome metabólico.
La conclusión a la que se ha llegado es que existe un mayor gasto procedente del metabolismo basal, cuya fuente son las celulas adiposas de la grasa parda las cuales queman la energÃa tránsformandola en calor y produciendo por tanto un desaprovechamiento de la misma.
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El exceso de horas al dÃa de televisión se relaciona en los niños con pobres hábitos alimenticios, según han concluido investigadores de Harvard en la “47 Conferencia Anual sobre la EpidemiologÃa y Prevención de la Enfermedad Cardiovascular de la Asociación Americana del Corazon”.
Ambas actitudes, el sedentarismo y la mala alimentación, se correlacionan con un incremento del peso y del �ndice de Masa Corporal (IMC) que puede resultar en consecuencias nefastas y cada vez mas tempranas.
Se entiende por sobrepeso un IMC superior a 25 y por obesidad un IMC mayor de 30. La obesidad en edades tempranas debemos considerarla un problema a la orden del dÃa; la prevalencia en España en la población infantil y juvenil (2-24 años) es de un 13,9% en cuanto a obesidad y un 26,3% en cuanto a sobrepeso, cifras para nada despreciables que nos colocan a nivel europeo en uno de los puestos más elevados, sólo detrás de Italia, Grecia y Malta. Más del 95% de los casos de obesidad tienen una causa nutricional o exógena, mientras que el resto son debidos a sÃndromes dismórficos, alteraciones endocrinas o del sistema nervioso central.
Las consecuencias y complicaciones que tienen lugar son de muy diversa Ãndole:
1- En los jóvenes tiene lugar el llamado “cÃrculo vicioso de la obesidad adolescente”, donde los problemas psicológicos y la pobre imagen de si mismos derivados del rechazo y aislamiento social y de la humillación por parte de compañeros y adultos les llevan a actitudes pasivas, con nula actividad fÃsica y gasto enérgetico mÃnimo, y recurriendo a los alimentos como salida más fácil y satisfactoria.
2- Por otro lado, las complicaciones para la salud a corto y largo plazo son dramáticas: deformidades ortopédicas, sÃndrome de hipoventilación y apnea del sueño, enfermedad biliar, HTA, enfermedad cardiovascular precoz, DM tipo II… Ésta última, considerada una enfermedad tÃpica del adulto, comienza a aparecer en personas cada vez más jovenes y ¡¡hasta en niños!!, lo cual nos alerta de lo grave de la situación.
Por lo tanto, y siendo conscientes de la gravedad de la situación, en nuestras manos está el dar a los más pequeños una serie de pautas y costumbres que determinarán en gran medida su vida en el futuro; Asà pues, se recomienda una alimentación sana y equilibrada, con alto consumo de fruta y verduras, basada en la pirámide de la dieta mediterránea, sin exceso calórico y con escaso contenido de bebidas azucaradas y bollerÃa industrial. En cuanto a la actividad fÃsica, es importante que los niños la realicen de forma habitual, al menos una hora al dÃa, de intensidad moderada.
Esta serie de pautas determinarán que cuando lleguen a la vida adulta sean capaces de llevar una dieta sana y se desarrollen como personas activas.