Tratamientos del mioma uterino

Los miomas uterinos pueden presentarse de formas muy distintas en diferentes mujeres; por ello, el tratamiento debe ser individualizado y consensuado entre el médico y la paciente, valorando todas las ventajas e inconvenientes en cada caso. Pero de forma general, los distintos tratamientos disponibles sería:

1- Conducta expectante y observación:

Cuando los miomas son de pequeño tamaño (menor de 5cm) y la mujer está asintomática (con reglas normales y sin dolores), se puede hacer un tratamiento consevador, acudiendo una vez al año a revisiones con un riguroso control clínico y ecográfico.

Hay que advertir a la mujer de los posibles síntomas que pueden aparecer y aconsejarla que acuda a revisiones anuales aun cuando no los presente.

Existe también un tratamiento médico sintomático, cuando sólo aparecen leves alteraciones menstruales o molestias pélvicas pero que no repercuten en la calidad de vida y el mioma es pequeño (menor de 5-6cm). Consistiría en tratar con inhibidores de la fibrinolisis para evitar la hipermenorrea (regla muy abundante), si existe anemia suplementar con hierro y ácido fólico y uso de AINEs (antiinflamatorios no esteroideos p.ej. ibuprofeno) si presenta molestias pélvicas.

2- Tratamiento quirúrgico: Existen dos vertientes del mismo

La histerectomía (quitar el útero), que supone la pérdida de la capacidad reproductiva pero que evita la recurrencia de miomas.

La miomectomía (quitar sólo el mioma), que permite a la mujer poder quedarse embarazada pero con el riesgo de una posible recurrencia de los miomas. Estudios han comprobado que tras la miomectomía el 50% de las mujeres quedan gestantes, en el 15% recurren los miomas y el 10-11% volverán a reintervenirse.

Hoy la miomectomía de pequeños miomas puede realizarse por laparoscopia (cirugía endoscópica) y algunos pequeños submucosos pueden quitarse por histeroscopia (a través del cuello del útero), sin someterse al riesgo de una laparotomía (cirugía abierta).

3- Tratamiento médico:

Ha ido evolucionando pero hoy podemos hablar de los análogos de la GnRh. Éstos, dados de forma continua (sin pulsos) desensibilizan el gonadotropo disminuyendo la síntesis de LH y FSH produciendo un cuadro de amenorrea e hipogonadismo (disminución de estrógenos y progesterona) que se podría traducir como un estado de “menopausia”.

Puesto que los miomas uterinos son estrógenos- dependientes, con este tratamiento disminuyen su volumen a la mitad y mejora la clínica, pero tienen dos inconvenientes:

- Recidivan al cesar el tratamiento, por lo que deberían darse los análogos indefinidamente

- Pero no se puede mantener a una mujer joven en un estado de “menopausia” durante mucho tiempo (no más de 4 meses) porque sufren los efectos secundarios de la misma (sofocos, nerviosismo, sequedad vaginal, alteraciones oseas…)

Por tanto, sólo están indicados durante un corto perido de tiempo (por ejemplo previo a la cirugía para facilitarla) y sólo a largo plazo en casos muy seleccionados (alto riesgo quirúrgico o edad perimenopáusica y algo de riesgo).

4- Novedades: 

Para evitar los efectos secundarios de un estado menopáusico, se ha estudiado administrar los análogos de GnRh durante dos meses, hasta que disminuye el tamaño del mioma y luego establecer una terapia suplementaria (Add-Back-Therapy) que mantiene el mioma con un tamaño reducido.

Por otro lado, la embolización de las arterias uterinas mediante angiografía está teniendo buenos resultados y muchos de ellos desaparecen. El único inconveniente es que la necrosis del mioma es muy dolorosa y se ha de mantener la epidural unos dias para evitarlo.

Mioma uterino y embarazo

El mioma uterino es la patología tumoral benigna del músculo liso del útero.

Su frecuencia es bastante elevada. Puede presentarse entre la menarquia y la menopausia (tiene una clara dependencia estrogénica), siendo su máxima incidencia entre los 35 y 45 años.

Por tanto, puesto que los miomas aparecen generalmente en mujeres en edad reproductiva, son frecuentes las dudas acerca de las consecuencias que puede tener el embarazo en un mioma, y el mioma en un embarazo. A continuación os presento un breve resumen:

Mujer que tiene un mioma y queda gestante:

- Los aumentos hormonales de estrógenos y progesterona que ocurren durante el embarazo pueden aumentar el tamaño del mioma, incluso llegar a duplicarlo.

- Sin embargo, tras el parto, con la caída de los niveles hormonales, los miomas decrecen y vuelven a su tamaño original.

Efectos de un mioma en la fertilidad y el embarazo:

- Los miomas, sobre todo de pequeño tamaño, pueden no influir a la hora de quedarse embarazada, pudiendo desarrollarse con total normalidad (si no alteran la cavidad uterina o las trompas).

- En algunos casos, puede producirse esterilidad por afectación o compresión de las trompas uterinas, viéndose impedido el paso de los espermios, el peristaltismo, etc.

- Otros pueden producir durante el primer trimestre del embarazo un sangrado y un aumento de la incidencia de abortos, al impedir la correcta implantación por distorsión de la cavidad.

- Si el embarazo progresa con normalidad, observaremos un “útero mayor que amenorrea” que significa que el tamaño del útero será mayor que el esperado para el tiempo de gestación.

- También son comunes las alteraciones de la estática fetal (por conflicto de espacio entre el mioma y el feto), siendo más frecuentes la posición transversa y la presentación podálica.

- El mioma puede impedir el parto vaginal siendo necesaria una cesárea.

- Son más frecuentes las distocias dinámicas (debidas a la mala contracción uterina) y puede que el parto no avance.

- También podemos ver más casos de placenta previa si el mioma altera la cavidad.

- Finalmente, tras el parto, son más probables las hemorragias del alumbramiento por la atonía uterina (se dificulta la hemostasia al no contraerse el útero con normalidad).

Nuevos tratamientos del mioma uterino

Las técnicas de radiología vascular intervencionista están obteniendo muy buenos resultados en el tratamiento de los miomas uterinos. Así, con la embolización se consigue el éxito del tratamiento en el 92% de los casos.

Este método se plantea como una buena alternativa a la cirugía abierta convencional (evitando los riesgo inherentes a toda cirugía abierta), para los miomas sintomáticos, que se presentan con hemorragía, dolor pélvico o síntomas compresivos regionales. Además, permite preservar el útero, y evita la formación de adherencias y cicatrices responsables de complicaciones posteriores a largo plazo o en el útero de la gestante. Otra ventaja, y no menos importante, es el menor tiempo de hospitalización al que tiene que estar sometida la paciente.

La técnica consiste en el abordaje a través de la arteria femoral con una pequeña punción y mediante un fino cáteter, llegando hasta las arterias uterinas para conseguir la embolización.

Vía | Diario Médico