Arteria Umbilical Única (AUU)

 

morfemb2.gif

La presencia de una sola arteria umbilical no es normal, puesto que el cordón umbilical contiene tres vasos: dos arterias y una vena. Entre las malformaciones del cordón umbilical, la Arteria Umbilical Única (AUU) es la más frecuente, con una incidencia entre el 0,5% y el 0,7% de todos los embarazos.

Estadísticamente se ha visto que tiene lugar con mayor frecuencia en fetos de sexo femenino, edad materna mayor de 40 años, madres con tres hijos previos y embarazos gemelares.

Estudios han mostrado que en el 68 % de los casos se tratará de un hallazgo aislado, pero aún así aumenta el riesgo de parto prematuro, de bajo peso al nacimiento y de mortalidad perinatal. Por otra parte, el 17 % de estos fetos tendrán, además de la arteria única, cromosomopatías y el 31 % malformaciones anatómicas urogenitales, gastrointestinales, cardiovasculares y/o del sistema nervioso central. Por ello es muy importante realizar una exploración y estudio ecográfico exhaustivo para detectar dichas malformaciones. El pronóstico de una AUU sin malformaciones o asociada a malformaciones menores es bueno.

Si la AUU se detecta durante el embarazo, es aconsejable realizar un cariotipo para descartar anomalías cromosómicas y un seguimiento ecocardográfico para detectar las posibles complicaciones.

Tratamientos probióticos contra el estreñimiento y el síndrome de colon irritable

El estreñimiento es un problema bastante común entre la población, la cual busca una solución para los síntomas y el malestar que éste produce. Así mismo, el colon irritable también es una afección digestiva muy extendida y cada vez más.
El estreñimiento se caracteriza por un frecuencia de defecación menor a 2-3 veces por semana y con heces aumentadas de consistencia.
Las causas son múltiples; desde enfermedades congénitas neuromusculares, causas endocrinas (hipotiroidismo, hipercalcemia), determinados fármacos o alteraciones orgánicas (tumoración, etc.) hasta causas psicógenas o el propio estrés. No podemos olvidar que el estreñimiento se ve favorecido por una dieta pobre en fibra y rica en grasas y por la falta de ejercicio físico.
Además afecta a todo tipo de personas: es muy prevalente en mujeres y niños, personas mayores de 65 años, mujeres embarazadas…
No es aconsejable que las personas se automediquen (toma de laxantes) sin consultar con su médico, puesto que se ha demostrado que puede convertirse en un hábito y “hacer vago” al intestino.
Lo mejor en estos casos es llevar una dieta equilobrada, rica en fibra (incluso con complementos de fibra soluble), pobre en grasas, ingerir mucho líquido al día e incorporar algo de ejercicio a nuestro estilo de vida. Además, se ha visto que resulta beneficioso un tratamiento probiótico acompañante.
Los probióticos son alimentos o productos que contiene bacterias vivas similares a las de nuestra flora intestinal y, que cuando se administran en cantidad, proporcionan beneficios para la salud del huesped, manteniendo en buenas condiciones el aparato digestivo y la flora.

Vía | Medical News Today

Nuevas terapias para el cáncer de mama y ovario

Un grupo de investigadores de la “University of British Columbia” ha descubierto una nueva terapia potencialmente no tóxica y dirigida contra las metástasis del cáncer de mama y ovario.

Han encontrado una proteína llama “podocalyxina” (que anteriormente se había mostrado sólo como marcador de metástasis) que altera la forma y adhesividad de las células tumorales, favoreciendo por tanto su crecimiento y capacidad invasiva.

Este descubrimiento abre toda una nueva linea de investigación, buscando moléculas que actúen bloqueando dicha proteina implicada en la extensión del cáncer, y que constituyan tratamientos no tóxicos y muy selectivos, diferentes a la quimioterapia.

Vía | Medical News Today

Obesidad infantil, la gran amenaza

piramide_0.jpg

El exceso de horas al día de televisión se relaciona en los niños con pobres hábitos alimenticios, según han concluido investigadores de Harvard en la “47 Conferencia Anual sobre la Epidemiología y Prevención de la Enfermedad Cardiovascular de la Asociación Americana del Corazon”.

Ambas actitudes, el sedentarismo y la mala alimentación, se correlacionan con un incremento del peso y del �ndice de Masa Corporal (IMC) que puede resultar en consecuencias nefastas y cada vez mas tempranas.

Se entiende por sobrepeso un IMC superior a 25 y por obesidad un IMC mayor de 30. La obesidad en edades tempranas debemos considerarla un problema a la orden del día; la prevalencia en España en la población infantil y juvenil (2-24 años) es de un 13,9% en cuanto a obesidad y un 26,3% en cuanto a sobrepeso, cifras para nada despreciables que nos colocan a nivel europeo en uno de los puestos más elevados, sólo detrás de Italia, Grecia y Malta. Más del 95% de los casos de obesidad tienen una causa nutricional o exógena, mientras que el resto son debidos a síndromes dismórficos, alteraciones endocrinas o del sistema nervioso central.

Las consecuencias y complicaciones que tienen lugar son de muy diversa índole:

1- En los jóvenes tiene lugar el llamado “círculo vicioso de la obesidad adolescente”, donde los problemas psicológicos y la pobre imagen de si mismos derivados del rechazo y aislamiento social y de la humillación por parte de compañeros y adultos les llevan a actitudes pasivas, con nula actividad física y gasto enérgetico mínimo, y recurriendo a los alimentos como salida más fácil y satisfactoria.

2- Por otro lado, las complicaciones para la salud a corto y largo plazo son dramáticas: deformidades ortopédicas, síndrome de hipoventilación y apnea del sueño, enfermedad biliar, HTA, enfermedad cardiovascular precoz, DM tipo II… Ésta última, considerada una enfermedad típica del adulto, comienza a aparecer en personas cada vez más jovenes y ¡¡hasta en niños!!, lo cual nos alerta de lo grave de la situación.

Por lo tanto, y siendo conscientes de la gravedad de la situación, en nuestras manos está el dar a los más pequeños una serie de pautas y costumbres que determinarán en gran medida su vida en el futuro; Así pues, se recomienda una alimentación sana y equilibrada, con alto consumo de fruta y verduras, basada en la pirámide de la dieta mediterránea, sin exceso calórico y con escaso contenido de bebidas azucaradas y bollería industrial. En cuanto a la actividad física, es importante que los niños la realicen de forma habitual, al menos una hora al día, de intensidad moderada.

Esta serie de pautas determinarán que cuando lleguen a la vida adulta sean capaces de llevar una dieta sana y se desarrollen como personas activas.

Dietas milagro…? No gracias

“¡He pedido 5 Kilos en una semana!�

Llamativas frases como ésta son el comienzo de numerosas embaucadoras publicidades; dietas o planes de adelgazamiento que prometen un futuro esperanzador para todas aquellas personas que día tras día buscan una solución para “esos kilos de más� ¿pero qué es lo que realmente prometen este tipo de dietas? ¿Son eficaces? ¿Cuales son los principios bioquímicos y fisiológicos que las fundamentan? Estas cuestiones y algunas otras deberían planteárselas todos aquellos que tomen la iniciativa de perder peso.

Se ha de tener un concepto claro desde el principio: no existen las dietas milagrosas. Adelgazar es una ardua tarea que como todo objetivo en la vida conlleva un esfuerzo y cierto grado de sacrificio personal. Pero ello tampoco implica tener que supeditar la vida a una dieta que impida disfrutar del placer de la comida, que restrinja las relaciones sociales o que desencadene un estado constante de infelicidad, ansiedad e insatisfacción.

La clave está en aprender a “comer con la cabeza�; saber lo que el organismo requiere para mantener unas condiciones óptimas de salud, y a la vez evitar que lo que no necesita se acumule en forma de grasa.

Existe un único principio básico válido a tener en cuenta a la hora de ganar o perder peso: el Balance Energético. Es decir, la diferencia entre la energía (Calorías) que ingerimos con los alimentos y la que gastamos con nuestro metabolismo basal y la actividad física que realizamos, será lo que determine ese aumento o pérdida de peso. De tal forma que si el Balance Energético es positivo (ingerimos más de lo que gastamos) se acumulará en forma de grasa, y si por el contrario el Balance Energético es negativo (gastamos más de lo que ingerimos) supondrá una pérdida de peso por quema de grasa.

En definitiva, todo lo que no sea eliminar la grasa corporal, no es adelgazar.

La primera pregunta que vendría a la mente a continuación sería ¿Entonces, por qué existen dietas que aseguran perder peso comiendo todo lo que se quiera? ¿Se pierde peso realmente y en poco tiempo?

La respuesta es si, se pierde peso, pero ¿En base a qué?

Este tipo de “dietas milagro� son totalmente desequilibradas; es decir, privan al organismo de los principios necesarios para su correcto funcionamiento, en detrimento de la salud.

La pérdida de peso que tiene lugar se debe en un 80% a la eliminación de enormes cantidades de agua, no de grasa; por lo cual en poco tiempo el cuerpo tiende a recuperar su equilibrio hídrico, volviendo los kilos perdidos tan rápido como se fueron.

Se producen residuos metabólicos en exceso que actúan como tóxicos para órganos tan importantes y fundamentales como el hígado y el riñón.

Vamos a encontrar también acidosis metabólica, excitación nerviosa, desajustes hormonales… que entre otras cosas van a dar lugar a alteraciones del sueño, estados de depresión y ansiedad, hambres específicas por lo dulce, y al temido efecto rebote.

En conclusión, podemos ver que el propósito de adelgazar no es un tema para tomárselo a la ligera. El primer paso es tomar la decisión, y el segundo es acudir a profesionales especializados como endocrinos y nutricionistas, personas cualificadas y capacitadas para ayudar a alcanzar el objetivo de forma óptima para la salud.

Quiero insistir en este último punto, puesto que precisamente lo que me ha impulsado a redactar este comentario ha sido el observar anuncios publicitarios o publirreportajes a página completa de “dietas milagro� que no solo juegan con el dinero y los sentimientos de las personas, si no también con su salud, y que son publicados con frecuencia en diarios y otros medios de comunicación…

Los consumidores habituales de pescado tienen un 30 por ciento menos de infartos

La dieta atlántica se diferencia de la mediterránea, en que, entre otros aspectos, contempla una mayor ingesta de pescado y de carnes con poca grasa saturada como la ternera, el cerdo y el cabrito, según ha explicado Aniceto Charro, organizador del II Congreso Internacional de Dieta Atlántica, celebrado en Bayona.

Page 2 of 2«12